Cinta de luto entierro

 

Un brazalete rodeando el brazo

 

Si hay algo que tienen en común todas las culturas son los rituales de despedida de los difuntos y uno de los colores más utilizados en estos momentos es el negro. Es difícil precisar el origen de esta costumbre pues el negro como color de luto ha sido utilizado por muchas culturas, desde tradiciones africanas hasta funerales romanos. El uso del negro como color de luto era conocido en España, pero fueron los Reyes Católicos los que dictaron las normas que han permanecido como tradición.

Llama la atención las grandes diferencias entre el luto masculino y el femenino que impusieron, mientras la mujer debía vestir completamente de negro, el luto del hombre era mucho más discreto y consistía en pequeños detalles de color negro en su indumentaria, entre ellos la cinta de luto es uno de los que se han continuado utilizando hasta la actualidad.

 

El dolor no es ostentoso

 

La sencillez de una cinta de luto nos dice que el dolor no es algo que se deba mostrar de forma llamativa, al contrario, debe ser discreto y no enturbiar los asuntos mundanos.

 

La cinta de luto es una banda de tela negra que se coloca sobre la chaqueta masculina a la altura central del brazo.

 

No es el único símbolo masculino de luto, el dolor también podía mostrarse con otros pequeños detalles como una corbata negra o sustituyendo la cinta del sombrero por otra de color negro, que solía ser de la misma tela que la usada en el brazo.

 

La cinta de luto en la actualidad

 

La cinta de luto ha quedado prácticamente regalada del luto masculino en países como España, aunque aún se sigue utilizando en países del centro de Europa. No ha desaparecido del todo. Se utiliza como señal de duelo en eventos, donde los participantes llevan algún tipo de uniforme y la señal en el brazo actúa como un recuerdo del difunto. Es muy habitual en acontecimientos deportivos. Otra adaptación de la cinta de luto son los lazos negros conmemorativos que se utilizan en eventos o redes sociales para mostrar condolencia ante una desgracia que nos haya conmocionado como sociedad.